Última revisión: abril de 2026
Las arrugas en la frente son una consecuencia natural de las expresiones faciales y del envejecimiento cutáneo, y se van formando gradualmente con el paso del tiempo debido a movimientos repetitivos como fruncir el ceño, entrecerrar los ojos y levantar las cejas.1 Reflejan cómo se mueve el rostro en las expresiones cotidianas y pueden hacerse más evidentes a medida que la estructura de la piel cambia con la edad y la exposición a factores externos, como la radiación UV y los hábitos de vida.
A medida que se producen estos cambios, las líneas de expresión pueden seguir siendo visibles incluso cuando el rostro está en reposo.2 Comprender qué factores contribuyen a su aparición puede ayudar a mantener un cutis de aspecto más uniforme mediante un cuidado constante de la piel y una protección diaria.
















